domingo, 11 de febrero de 2007

Medicina Legal. Tanatología Forense. II parte

Concepto. Cadáver.
La muerte se define de diferentes maneras, pero se puede aceptar como concepto inequívoco que muerte es lo que sucede después de la detención irreversible de las funciones vitales organizadas e integradas.
La vida supone un complejo conjunto de fenómenos biológicos que se mantienen en equilibrio constante, integrados y organizados en un ser único. La muerte está constituida por una sucesión de fases de desestructuración rápida y progresiva del funcionamiento integrado del organismo como unidad biológica. Y esa unidad biológica, individuo, ser, u organismo, cuerpo vivo, ocurrida la muerte es cadáver.
La palabra cadáver proviene del latín caedere, que significa caer. Y en sentido figurado, si agonía, que deriva de agón, es lucha, acabada la misma se produce la pérdida de la vida y por ello al cuerpo resultante se le designa como caído o cadáver.
Son sinónimas las expresiones occiso (del latín occisus, el que muere violentamente), fallecido (del latín fallere, morir), difunto o finado
El cadáver humano, ha sido escasamente definido. A los efectos jurídicos puede tener su importancia también saber cuando deja de existir y ello no es claro. Arbitrariamente se han tomado plazos de tres o cinco años. Una de las definiciones clásicas, aceptadas por la tanatolegislación española, expresa: “Cadáver es el cuerpo humano durante los cinco primeros años siguientes a la muerte real. Ésta se computará desde la fecha y hora que figure en la inscripción de defunción en el Registro civil”.
Por Restos cadavéricos se ha entendido, en el mismo reglamento: “lo que queda del cuerpo humano, terminados los procesos de destrucción de la materia orgánica, transcurridos los cinco años siguientes a la muerte real”.
Evolución del cadáver.
Dicen que "cadáver" proviene del latín "Caro Data Vermibus" (Carne Dada a Gusanos). Se dice que los romanos inscribían esta frase en los sepulcros.
Cadáver viene de la raíz latina cado, caer o caído. Además asegura que según San Isidoro (560-636), cuando uno está sepultado ya no es cadáver.
Es muy interesante puesto los que apoyan la versión "Caro Data Vermibus" dicen que es mencionada en las "Etimologías" de San Isidoro de Sevilla.
Todo muerto es llamado funus (inhumado) o cadáver. Funus son aquellos, a los que se les ha hecho un funeral y han recibido sepultura. La palabra funus viene de la ceremonia de quemar las sogas (funibus) hechas de papiro y cera que rodeaban los andas ( ó angarrillas = feretrum) que se usaban para transportar a los muertos. Cuando el cuerpo no está sepultado se llama cadáver. La denominación de cadáver es de cadendo ("cayendo"), debido a que ya no puede estar parado.
Los procesos o fenómenos cadavéricos destructivos.

- La Putrefacción Cadavérica.

Es la descomposición de las materias orgánicas del cadáver por acción de las bacterias.
Después de la muerte, la ausencia de los agentes de protección del cuerpo permite que las bacterias de la putrefacción emigren desde el tracto intestinal o menos frecuente, desde una herida de la superficie corporal, e invadan todo el organismo a través de los vasos sanguíneos, usando las proteínas y carbohidratos de la sangre como medio de cultivo.

Comprende 4 periodos sucesivos:

1. Cromático
Esta representado por la mancha verdosa abdominal, seguida de la visualización de la red venosa superficial por su imbibición con la hemoglobina transformada y la coloración de todo el cuerpo que varía entre verde, rojiza y negruzca.

2. Periodo Enfisematoso.
Es el resultado de los gérmenes anaeróbicos productores de gas, se forman vesículas obscuras en la piel, se hincha el abdomen, la cara y el escroto. Hay protrusión de ojos, lengua y recto. La epidermis se desprende en palmas y plantas y las uñas y pelos se caen. El cadáver es transformado y asume un aspecto gigantesco, lo que depende del paso de los gases putrefactivos al tejido celular subcutáneo, donde se encuentran con menos resistencia a su difusión por la consistencia laxa de este tejido.

3. Periodo Colicuativo.
Consiste en la licuefacción de los tejidos blandos, especialmente en las partes bajas al comienzo y luego se extiende a las partes superiores. En este periodo el cuerpo pierde su gigantismo, por el escape de los gases a través de las soluciones de continuidad de la piel y de los orificios naturales. El colorido es en general oscuro por la total transformación de la hemoglobina en hematina.

4. Periodo de reducción esquelética
Esta última fase va desde la completa esqueletización del cadáver hasta pulverización de los huesos. En tal periodo es muy difícil establecer limites cronológicos. En efecto, si la inhumación se ha hecho en una simple urna de madera, puede comenzar, por ejemplo, después de un año de la muerte, mientras que si la inhumación se realiza en una urna de zinc, pueden pasar entre 5 a 15 años para finalizar en la total esqueletización.

Fases de la putrefacción.

- La autólisis.
Es el conjunto de procesos anaeróbicos de fermentación producidas por encimas propias de las células sin intervención de bacterias.
Ejemplos:
En la sangre, la hemólisis que empieza a las dos y tres horas que da lugar a la imbibición de la íntima de las arterias.
En la vesícula biliar, el color verdoso de toda su pared incluyendo la porción vecina del hígado.
En el páncreas su reblandecimiento y su friabilidad.
En las suprarrenales en la fluidificación de la medular.
En el timo, en el reblandecimiento y cavitación que se observa en los recién nacidos.
En el encéfalo, la colicuación que es mas visible en recién nacidos y lactantes.

- La antropofagia cadavérica.
Es la destrucción del cadáver por la acción de animales. Las moscas depositan sus huevos alrededor de la nariz, la boca, el ano, etc. En 8 a 14 horas se desarrollan las larvas muy devoradoras, que en 9 a 12 días se convierten en pupas y estas en 12 días más en moscas adultas, en cambio los escarabajos tienen larvas menos devoradoras.
Las ratas comen parte del rostro y de las manos y dejan una superficie corroída típica, las hormigas atacan trozos pequeños de carne y producen erosiones serpiginosas, las cucarachas dan lugar a trauma con característica de erosiones que pueden confundirse, como la de las hormigas con excoriaciones.

- La esqueletización.
Predominaba en zona de cintura hacia arriba, principalmente en cabeza y toda la parte posterior del cuerpo (espalda e iliacos). Concretamente: cráneo y cara de predominio lateral izquierdo; parte posterior de tronco (espalda) con exposición de escápula izquierda, columna vertebral y parrilla costal, esqueletización del coxal izquierdo; exposición de cabeza de húmero izquierdo con elevación de las fibras distales del músculo supraespinoso en forma de flequillo; exposición de la diáfisis humeral izquierda, parte de huesos de antebrazo, fémur derecho y cabeza de peroné. Disección de los tendones de ambos tobillos.
Fenómenos cadavéricos conservadores.

- Adipocira o saponificación.
Es la transformación jabonosa de la grasa subcutánea del cadáver, ocurre cuando el cuerpo tiene grasa y se encuentra en medio húmedo con obstáculo al acceso del aire. En estas condiciones la grasa se desdobla en glicerina y ácidos grasos y estos forman jabones con calcio, potasio y magnesio de las sales del medio.
Característica: tiene un aspecto céreo (adipos = grasa; ceros = cera), un color rancio, flota en el agua, se disuelve en alcohol y éter, y da la reacción de benda de los ácidos grasos (color de azul verdoso con sulfato de cobre diluido).
Cronología, primero aparece en mejilla y nalgas, aparece de 3 a 6 meses después de la muerte, y se completa en un año y medio. En recién nacidos a término, puede ocurrir en el lapso de 6 a 7 semanas.
No se presenta en fetos con gestación de menos de 7 meses por no ser su grasa apta para esta transformación.
Se mantiene durante años y en forma similar a la momificación permite identificar los traumatismos que pudiera presentar.

- Corificación.
Es la transformación de la piel del cadáver en un tejido que asemeja al cuero recién curtido. Consiste en una coagulación irreversible de la piel de cadáveres inhumados en cajas metálicas herméticamente cerradas, sin embargo para algunos autores esta puede ser una forma de adipocira incompleta. Los cadáveres que han sufrido este proceso presentan un tegumento de color gris amarillento, resistente al corte, difiere de la piel momificada por una cierta flexibilidad y suavidad.
La conservación se explica porque los gérmenes de la putrefacción, especialmente los aerobios, encuentran condiciones difíciles en el ambiente limitado por un espacio herméticamente cerrado.
Características, cadáveres con olor a éteres compuestos orgánicos, desecación de todos los tejidos, deposito de trasudación en el fondo del féretro y conservación de la morfología macro y microscópica.
Cronología, aparece al final del primer año y comienzo del segundo de la muerte.

- Momificación.
Es la desecación del cuerpo evaporación del agua de sus tejidos. Ocurre cuando hay un medio seco, calor, y aire circulante que facilitan la deshidratación del cuerpo. Es más fácil en personas delgadas o fallecidas con anemias poshemorrágicas.
Como todos los procesos conservadores, puede empezar de novo o a continuación de putrefacción incipiente que se detiene y da lugar a la momificación al variar las condiciones del ambiente.
Las características son: enorme pérdida de peso, piel retraída, oscura, adosada al esqueleto y de gran consistencia, conservación de las formas exteriores y duración del cuerpo momificado. Esto facilita la identificación y el reconocimiento de traumatismos.
Cronología, aparece después de 6 mese a 1 año después de la muerte, se inicia en las partes expuestas, (rostro, manos, pies) y luego se extiende al resto del cuerpo.

- Embalsamamiento.
Es el proceso que tiene por objeto la conservación temporal o definitiva del cadáver. En general, se realiza para posponer la inhumación.
Hay métodos cruentos (inyección de liquido preservador por arterias mayores) e incruentos, (colocar el cadáver en un ambiente cerrado impregnado de sustancias aromáticas)
En los cruentos la inyección puede ir acompañada o seguida de evisceración tóracoabdominal o abdominal por lo menos.
La mayoría de las sustancia embalsamadoras tienen como ingrediente principal el formol.

- Maceración.
Es también un fenómeno transformativo, rápidamente destructivo, como la putrefacción.
Es producido por la descomposición del feto muerto que permanece en el útero materno.
La entomología forense.
La civilización de las moscas se ha visto incrementada recientemente por la proliferación de restos de materia orgánica y basura así como por la domesticación de animales salvajes y la creación de pueblos y ciudades. No obstante, su estudio viene de muy antiguo. La 14ª lápida de la serie de Hurra-Hubulla es una lista sistemática de animales salvajes terrestres del tiempo de Hammurabi, de hace 3.600 años, basada a su vez en una lista sumeria aun más antigua. Se encuentra escrita en cuneiforme y es el primer libro de zoología que se conoce. Entre los 396 animales citados, 111 son insectos y 10 son moscas. La "mosca verde" ( Phaenicia ) y la "mosca azul" ( Calliphora ), muy comunes hoy en casos forenses, son mencionadas aquí por primera vez.
En civilizaciones antiguas, las moscas aparecen como amuletos (Babilonia, Egipto), como dioses ( Baalzebub , El Señor de las Moscas), y es una de las plagas en la historia bíblica del Éxodo. La metamorfosis de las moscas ya era conocida en el antiguo Egipto, pues un papel encontrado en el interior de la boca de una momia contiene la siguiente inscripción: "Los gusanos no se volverán moscas dentro de ti" (Papiro Gized nº 18026: 4: 14). La mayoría de los insectos evitados en los embalsamamientos son los que ahora nos ayudan en la resolución de los casos de muerte ( Greenberg , 1991).
El primer documento escrito de un caso resuelto por la entomología forense se remonta al siglo XIII en un manual de Medicina Legal chino referente a un caso de homicidio en el que apareció un labrador degollado por una hoz. Para resolver el caso hicieron que todos los labradores de la zona que podían encontrarse relacionados con el muerto, depositasen sus hoces en el suelo, al aire libre, observando que tan solo a una de ellas acudían las moscas y se posaban sobre su hoja, lo que llevó a la conclusión de que el dueño de dicha hoz debía ser el asesino, pues las moscas eran atraídas por los restos de sangre que habían quedado adheridos al ‘arma' del crimen.
Durante muchos años en determinados ambientes, se pensaba que al morir una persona las larvas que aparecían en el cadáver para devorarle bien aparecían por generación espontánea, o bien salían del propio cadáver. Estas creencias perduraron hasta que Francisco Redi , un naturalista del Renacimiento se propuso demostrar de una forma científica que estas larvas procedían de insectos, los cuales depositaban sus huevos para que se desarrollasen sobre el cadáver. Para ello, realizó el siguiente experimento: expuso al aire libre un gran número de cajas descubiertas y en cada una de ellas depositó un trozo de carne, unas veces cruda y otras cocida, para que las moscas atraídas por el olor vinieran a desovar sobre ellas.
A las diversas carnes acudieron las moscas y desovaron ante la presencia de Redi que observó cómo estos huevos depositados por los insectos se transformaban primero en larvas, después en pupas y por último cómo salían los individuos adultos.
Redi distinguió cuatro tipos de moscas: Moscas azules ( Calliphora vomitoria ); moscas negras con franjas grises ( Sarcophaga carnaria ); moscas análogas a las de las casas (Musca domestica o quizás Curtonevra stabulans ), y por fin moscas de color verde dorado ( Lucilia caesar ).
Pero como es lógico todo experimento tiene su contraprueba. Para ello, las mismas carnes se colocaron en cajas, pero esta vez cubiertas con una gasa, a fin de que también se produjese en ellas la putrefacción, pero las moscas no tuviesen acceso a ellas. Redi vio que evidentemente las carnes se corrompían, pero que no aparecía sobre ellas ninguna larva. También observó que las hembras de las moscas intentaban introducir la extremidad del abdomen por las mallas tratando de hacer pasar a través de ésta sus huevos y que algunas moscas no depositaban huevos, sino larvas vivas, dos de las cuales pudieron introducirse a través del tejido.
Redi también demostró que las moscas no cavan la tierra y que las lombrices de tierra en ningún caso se alimentan de los cadáveres enterrados.
Pero no fue hasta 1805 cuando Bergeret comienza a utilizar de una forma más o menos continua y seria la entomología como ayuda en la medicina legal. Él, junto con Orfila y Redi, realizan estudios que son el punto de partida para que Brouardel solicite el concurso de Megnin, quien amplió y sistematizó la entomología forense.
La primera publicación se realizó en "La Gazette hoddomaire de medicine et de chirugie" en un artículo titulado "De l'application de l'entomologie à la médicine légale", y después en una comunicación a la Academia de Ciencias, en 1887, bajo el titulo de "La Faune des Tombeaux". Aunque, el auténtico nacimiento de la entomología medico – legal tuvo lugar en 1894 con la publicación de "La Fauna de los Cadáveres. Aplicación de la Entomología a la Medicina Legal".
Los diferentes grupos de artrópodos fueron definidos por Megnin como "escuadrillas de la muerte". Según el autor, estas escuadras son atraídas de una forma selectiva y con un orden preciso: tan preciso que una determinada población de insectos sobre el cadáver indica el tiempo transcurrido desde el fallecimiento. Estudios posteriores han demostrado que esto no es ni mucho menos tan exacto como pensaba Megnin y los primeros estudiosos del tema. A pesar de los estudios realizados por Megnin y colaboradores, la Entomología medico-legal se vio estancada desde finales del siglo XIX hasta mitad del XX por tres razones: el distanciamiento entre entomólogos y profesionales de la medicina legal, el pequeño número de casos en que los entomólogos eran requeridos y la falta de entomólogos especializados en el estudio sistemático-biológico de la fauna de los cadáveres.
Aun a pesar de los inconvenientes expuestos anteriormente, en 1978 Marcel Leclercq publica ‘Entomología y Medicina Legal. Datación de la Muerte', y posteriormente el inglés Smith publica en 1986 el ‘Manual de entomología forense'. A partir de este momento la trayectoria de la Entomología Forense ha sido imparable; siendo muchos los autores que han dedicado su tiempo y conocimientos a estos estudios, e innumerables los casos policiales en los que han contribuido entomólogos para su esclarecimiento.
Por último, para concluir esta primera parte de datos generales deberíamos tener claro cuales son los principales objetivos de la Entomología Forense, que son:
A. Datación de la muerte a través del estudio de la fauna cadavérica.B. Determinación de la época del año en que ha ocurrido la muerte.C. Verificar que un cadáver ha fallecido en el lugar donde ha sido hallado o ha sido trasladado hasta el mismo.D. Dar fiabilidad y apoyo a otros medios de datación forense.
Para un investigador criminalista que se enfrenta a un cadáver son tres las preguntas fundamentales que se le plantean: Causa de la muerte y circunstancias en las que se produjo, Data de la muerte y Lugar en el que se produjo la muerte.
De estas tres cuestiones ("Causa", "Data" y "Lugar") los artrópodos poco o nada pueden aportar respecto a la primera; esa labor, establecer la causa de la muerte, corresponde al forense; sin embargo, tanto en la fijación del momento del fallecimiento como en la relativa a los posibles desplazamientos del cadáver, los artrópodos pueden ofrecer respuestas y, en muchos casos definitivas.
La muerte de un ser vivo lleva consigo una serie de cambios y transformaciones físico-químicas que hacen de este cuerpo sin vida un ecosistema dinámico y único al que van asociados una serie de organismos necrófagos, necrófilos, omnívoros y oportunistas que se van sucediendo en el tiempo dependiendo del estado de descomposición del cadáver. El estudio de esta fauna asociada a los cadáveres recibe el nombre de entomología forense. La entomología forense o médico-legal, por lo tanto, es el estudio de los insectos asociados a un cuerpo muerto para determinar el tiempo transcurrido desde la muerte.
Este PMI o (intervalo postmortem) puede ser usado para confirmar o refutar la coartada de un sospechoso y para ayudar en la identificación de víctimas desconocidas enfocando la investigación dentro de un marco correcto de tiempo. Esta investigación puede llegar a ser vital en la investigación de un homicidio.
El problema de la determinación del tiempo transcurrido desde la muerte es complejo y debe ser tratado con mucha cautela, pues existen con frecuencia muchos factores desconocidos, que hacen difícil llegar a unas conclusiones definitivas. En general, el tiempo transcurrido desde la muerte es determinado por análisis de los restos a través de observación externa, control físico – químico y estimación del deterioro producido por el paso del tiempo en artefactos como ropa, zapatos, etc.
La observación externa incluye factores como temperatura del cuerpo, livideces cadavéricas, rigidez, signos de deshidratación, lesiones externas, acción por animales e invasión de insectos. El segundo método de datación incluye técnicas como determinación de elementos químicos y compuestos como nitrógeno, aminoácidos y ácidos grasos. La tercera técnica viene con la valoración del deterioro de tejidos plásticos, nylon y materiales semejantes.
Después de la muerte, hay dos grupos de fuerzas postmortem que cambian la morfología del cuerpo. El primer grupo incluye aquellos factores que vienen desde fuentes externas como crecimiento bacteriano, invasión del cuerpo por los insectos y mordeduras de animales. El segundo grupo está compuesto por factores que proceden del interior del cuerpo, como el crecimiento de bacterias intestinales que aceleran la putrefacción y la destrucción enzimática de los tejidos.
Los periodos más importantes en la descomposición de un cadáver son cuatro:
1. Periodo cromático: en esta fase se instaura la mancha verde en la fosa ilíaca derecha; esto suele suceder a partir de las 24 horas después del fallecimiento. Se empieza a ver el entramado venoso por la transformación de la hemoglobina.
2. Periodo enfisematoso: aparecen los gases de putrefacción y el cadáver comienza a hincharse. Comienza el desprendimiento de la epidermis.
3. Periodo colicuativo: los tejidos se transforman en un magma putrilaginoso y desaparece su forma habitual.
4. Periodo de reducción esquelética: desaparición de las partes blandas.
Todos estos periodos se encuentran afectados por una serie de factores que retardan o aceleran esta descomposición, por ejemplo, las circunstancias de la muerte, las condiciones del cuerpo anteriores a la muerte, la temperatura, la humedad, el tipo de suelo en el que se produce la putrefacción, los insectos y otros animales.
Debido a la gran dificultad para calcular la tasa de descomposición por el crecimiento bacteriano, existe un gran número de estudios sobre el efecto de los insectos necrófagos en restos humanos encontrados al descubierto. En los cadáveres se produce una progresión sucesiva de artrópodos que utilizan los restos en descomposición como alimento y como extensión de su hábitat. Esta sucesión de artrópodos es predecible ya que cada estadio de la putrefacción de un cadáver atrae selectivamente a una especie determinada. Aunque el papel de las diferentes especies de artrópodos es variable y no todas participan activamente en la reducción de los restos.
Los diferentes tipos de artrópodos que llegan a un cadáver pueden clasificarse de la siguiente forma:
A. Especies necrófagas: son las que se alimentan del cuerpo. Incluye dípteros (Calliphoridae y Sarcophagidae) y coleópteros (Silphidae y Dermestidae).B. Especies predadoras y parásitas de necrófagos: este es el segundo grupo más significativo del cadáver. Incluye coleópteros como (Silphidae, Staphylinidae e Histeridae), dípteros (Calliphoridae y Stratiomydae) e himenópteros parásitos de las larvas y pupas de dípteros.C. Especies omnívoras: se incluyen aquí grupos como las avispas, hormigas y otros coleópteros que se alimentan tanto del cuerpo como de los artrópodos asociados. .D. Especies accidentales: aquí se incluyen las especies que utilizan el cuerpo como una extensión de su hábitat normal, como por ejemplo Collembola, arañas, ciempiés. Algunas familias de ácaros que pueden alimentarse de hongos y moho que crece en el cuerpo.
Existen dos métodos para determinar el tiempo transcurrido desde la muerte usando la evidencia de los insectos. El primero utiliza la edad de las larvas y la tasa de desarrollo, y el segundo método utiliza la sucesión de insectos en la descomposición del cuerpo. Ambos métodos se pueden utilizar por separado o conjuntamente siempre dependiendo del tipo de restos que se estén estudiando. Por lo general, en las primeras fases de la descomposición las estimaciones se basan en el estudio del crecimiento de una o dos especies de insectos, particularmente dípteros, mientras que en las fases más avanzadas se utiliza la composición y grado de crecimiento de la comunidad de artrópodos encontrada en el cuerpo y se compara con patrones conocidos de sucesión de fauna para el hábitat y condiciones más próximas.
Los parámetros médicos son utilizados para determinar el tiempo transcurrido desde la muerte cuando éste es corto, pero después de las 72 horas la entomología forense puede llegar a ser más exacta y con frecuencia es el único método para determinar el intervalo postmortem.
Existen casos de homicidios en que la víctima es trasladada o asesinada en lugares remotos, lo que retrasa su hallazgo. Hay homicidios en los cuales las víctimas tardan meses en ser descubiertas, y en estos casos es muy importante determinar el tiempo transcurrido desde la muerte.
Los insectos son con frecuencia los primeros en llegar a la escena del crimen, y además llegan con una predecible frecuencia, como ya ha sido mencionado anteriormente ( Anderson , 1995). A pesar de todo, es muy importante tener en cuenta, que la entomología forense se basa en el estudio de elementos biológicos, por lo que posee las limitaciones inherentes a la propia variabilidad de estos elementos. La determinación del PMI es en realidad la determinación de la actividad de los artrópodos, más que la determinación del tiempo per se ( Goff , 1993).
Así es posible en determinados casos que la data dada por el entomólogo no coincida con la data proporcionada por el médico forense que ha practicado la autopsia; esto puede ocurrir, bien porque los insectos no hayan colonizado el cadáver en los primeros días después de producirse la muerte (lugares de difícil acceso para los insectos, casas perfectamente cerradas, etc.), o por ejemplo en los casos de abandono y malos tratos en niños y ancianos pueden existir heridas y lesiones que por su falta de higiene sean colonizadas por los insectos antes de producirse la muerte de la persona (fig. 2).
Así pues para una correcta estimación del intervalo postmortem (PMI) mediante la entomología hay que tener en cuenta que cada caso es único y diferente de los demás. Aunque el proceso siga una secuencia general de eventos. Esta secuencia general es presentada por Catts & Haskell en su monografía " Entomology and Death: A Procedural Manual " que nos indica un modo general de actuación:
· Determinar la fase o estado físico de descomposición en que se encuentra el cuerpo.
· Realizar un estudio exhaustivo de los insectos que se encuentran sobre el cadáver así como de los recogidos debajo de él para descartar la posibilidad de que el cadáver haya sido trasladado de lugar. Si se tiene alguna sospecha sería necesario un examen adicional tanto de los restos como de las áreas cercanas.
· Clasificar los especímenes recogidos tanto de los restos como de la escena del crimen lo más exactamente posible. Criar los estados inmaduros hasta el estadio adulto para su correcta identificación. La conservación de estos estadios inmaduros debe ser correcta para no afectar al tamaño que poseen en el momento de la recogida. La distribución estacional, geográfica y ecológica de cada grupo debe ser determinada bien por la literatura o por alguna persona cualificada para ello.
· En los cadáveres encontrados al aire libre, es imprescindible recolectar datos como la temperatura, pluviosidad, nubosidad, etc. además de factores como vegetación, arbolado, desniveles del terreno etc. Para las escenas en el interior es igualmente necesario anotar temperatura, existencia de calefactores automáticos, posición del cadáver con respecto a las puertas y ventanas, así como cualquier otro detalle que nos pueda dar información de cómo y cuándo han llegado los insectos al cadáver.
· Durante la autopsia es importante tomar nota de la localización exacta de los artrópodos en el cuerpo, así como de la causa y manera de la muerte. También es importante anotar si existe evidencia de la administración antemortem de algún tipo de drogas o productos tóxicos dado que la presencia de este tipo de sustancias puede alterar la tasa de desarrollo y los patrones de insectos que se hayan alimentado de los restos.
La muerte conlleva una perdida de la temperatura del cuerpo, la cual se equilibra con el medio ambiente en 24 horas, siempre que la temperatura exterior no sea demasiado baja. Aparecen livideces en el cuello y las partes declives en la primera hora, mientras que la rigidez cadavérica se generaliza al cabo de unas siete horas para desaparecer según las circunstancias en dos, tres o cuatro días.
En estos momentos, en los que nada es visible para el ojo humano, es cuando las primeras oleadas de moscas comienzan a llegar al cuerpo. Las hembras grávidas llegan al cadáver, lamen la sangre u otras secreciones que rezuman de heridas o los orificios naturales y realizan la puesta en los primeros momentos después de la muerte. Cómo y cuándo llegan estos insectos al cadáver y como se desarrollan en él, son las preguntas que debe hacerse toda persona que se interese por la entomología forense.
Las primeras oleadas de insectos llegan al cadáver atraídas por el olor de los gases desprendidos en el proceso de la degradación de los principios inmediatos (glúcidos, lípidos y prótidos), gases como el amoniaco (NH 3 ), ácido sulfúrico (SH 2 ), nitrógeno libre (N 2 ) y anhídrido carbónico (CO 2 ). Estos gases son detectados por los insectos mucho antes de que el olfato humano sea capaz de percibirlos, hasta tal punto, que en algunas ocasiones se han encontrado puestas en personas que aún se encontraban agonizando.
Tradicionalmente se menciona a los dípteros como los primeros colonizadores del cadáver, donde estos insectos cumplen una parte importante de su ciclo vital. Constituyen la primera oleada de necrófagos, que aparece inmediatamente después de la muerte. Está representada por dípteros pertenecientes a las familias de Calliphoridae ( Calliphora vicinia ) y muy frecuentemente Sarcophagidae ( Sarcophaga carnaria ).
Estos dípteros braquíceros tienen un ciclo vital cuyas distintas etapas deben conocerse en su duración y características, con fines de datación. Las hembras de estas familias suelen depositar sus huevos en los orificios naturales del cadáver tales como ojos, nariz y boca, así como en las posibles heridas que pudiese tener el cuerpo. La familia Sarcophagidae no pone huevos, sino que deposita larvas vivas.
Los huevos son aproximadamente de 2mm de longitud y poseen un corto periodo embrionario. El estadio de huevo suele durar entre 24 y 72 horas, siempre dependiendo de la especie. Estas primeras puestas ya pueden proveer información al investigador, pues la disección de los huevos y el análisis de su estado de desarrollo embrionario puede delimitar el tiempo desde la ovoposición, y con ello el tiempo de la muerte. El número de huevos depende del estado nutricional de la hembra y de su tamaño corporal; existe una relación inversa entre el tamaño del huevo y el número de huevos por paquete (Greenberg, 1991).
Existen datos que indican que si dos cuerpos son expuestos a la vez, uno con heridas o traumas y otro sin ellos, el que presenta las lesiones se descompone mucho más rápidamente que el que no presenta traumatismos debido a que la mayoría de las moscas son atraídas por las heridas, donde tienen lugar muchas de las ovoposiciones más tempranas ( Mann et al ., 1990).
Tampoco hay que descartar como lugar de puesta la zona de contacto del cuerpo con el sustrato, posiblemente porque en esa zona es donde se acumulan los fluidos corporales, lo que provee una humedad adecuada, así como una temperatura más estable ( Anderson & Vanlaerhoven , 1996).
Los huevos puestos en un cadáver normalmente eclosionan todos a la vez, lo que da como resultado una masa de larvas que se mueven como un todo por el cuerpo ( Gof & Lord , 1994).
Las larvas son blancas, cónicas, ápodas y formadas por 12 segmentos; nacen y se introducen inmediatamente en el tejido subcutáneo. Lo licuan gracias a unas bacterias y enzimas y se alimentan por succión continuamente. Cuando las larvas han finalizado su crecimiento, cesan de alimentarse y bien en los pliegues del cuerpo, de la ropa o alejándose del cuerpo, se transforman en pupa. El crecimiento y la transformación en pupa varían además de con cada especie, con las condiciones exteriores y dependen de la causa de la muerte y tipo de alimentación.
Existen innumerables referencias de la temprana llegada de los dípteros al cuerpo una vez acaecida la muerte; también existen referencias sobre la presencia de puestas en cuerpos aún con vida, bien por la existencia de heridas abiertas o por procesos inflamatorios purulentos ( Nuorteva , 1977).
Las larvas que eclosionan en cuerpos con vida, en primer lugar se alimentan de los tejidos necróticos para seguir alimentándose de los vivos, causando las miasis. Por lo tanto, la presencia de los callifóridos en un cadáver reciente, es inevitable. Toda ausencia de huella de este paso, pupas vacías, adultos muertos, debe obligar a los investigadores a formular ciertas hipótesis: la primera es que el cadáver haya sido trasladado de lugar, y aún en este caso se encontraría algún resto de estos dípteros; la segunda, que el lugar del fallecimiento sea lo suficientemente oscuro e inaccesible a estos grandes dípteros cosa poco probable pues los callifóridos se encuentran dentro de las casas durante todo el año. La tercera, que los restos de los dípteros hayan desaparecido por la acción de los necrófilos (depredadores o parásitos de los necrófagos), o animales (aves insectívoras, hormigas, avispas). Ello no ocurre prácticamente nunca de modo completo, a no ser que el intervalo postmortem sea muy largo. Y aún en este caso, hay que tener en cuenta que la cutícula de los artrópodos es prácticamente indestructible, pudiendo permanecer miles de años; se han encontrado pupas fósiles de dípteros en el cráneo de un bisonte perteneciente al Cuaternario.
La cuarta hipótesis, es que el cadáver haya sido impregnado con productos repugnatorios, que hayan impedido el acceso de las primeras oleadas de insectos. En este caso aparecerían en el cadáver restos de productos como arsénico, plomo o formol, que se ha comprobado evitan la presencia de los primeros necrófagos en el cadáver.
Normalmente, y a la vez que los callifóridos, aunque en muy pocos casos conviviendo en el mismo cadáver, aparece otro grupo de dípteros los sarcofágidos. Concretamente la especie Sarcophaga carnaria , es la más común en nuestras latitudes. Muy frecuentemente en los meses de Julio y Agosto, suele ser la primera colonizadora de los cuerpos en descomposición. Que no aparezcan juntas con los callifóridos puede deberse a que las larvas de Sarcophaga depredan a las de Calliphora.
Otros callifóridos que también pueden aparecer en los cadáveres aunque con menos frecuencia que la Calliphora vicinia son los géneros Lucilia ( L. sericata y L. caesar), Phaenicia ( Ph. Sericata ) y Chrysomyia ( Ch. albiceps ). Estos géneros son activos a partir de los 13º C y realizan sus puestas principalmente en los pliegues del cuerpo, eclosionando entre las 10 y las 52 horas de la puesta, el crecimiento de la larva dura entre 5 y 11 días y la pupación varía de forma importante ya que a unos 13ºC dura entre 18 y 24 días mientras que a temperaturas de 31ºC puede reducirse a entre 6 y 7 días.
Es importante señalar que mientras los sarcofágidos pupan entre la ropa o en los pliegues del cuerpo y aprovechan los orificios naturales para sus puestas, los callifóridos se entierran para realizar la pupación y prefieren hacer sus propios orificios. En nuestro país, Chrysomyia albiceps aparece durante los meses de septiembre y octubre, Sarcophaga carnaria de marzo a noviembre y Lucilia sericata de abril a septiembre ( Domínguez y Gómez , 1963).
Con la aparición del ácido butírico en el cadáver aparecen los primeros grupos de coleópteros derméstidos como Dermestes maculatus, D. frischii y D. undulatus, y el lepidóptero Aglossa pinguinalis. Son bastante comunes en cadáveres de aproximadamente un mes.
Los adultos de Dermestidae emergen al principio de la primavera, abandonan su habitáculo de ninfa, se aparean y vuelan en busca de cadáveres o de restos de animales en descomposición. Las hembras efectúan puestas durante varias semanas de entre 150 y 200 huevos en grupos de 2 a 10 en las fisuras de las materias nutricias. Estos huevos eclosionan según la temperatura entre 3 y 12 días después de la puesta. Las larvas presentan unos cuerpos alargados y progresivamente afilados por detrás, marrones rojizos, erizados de pelos cortos y largos y seis patas móviles. Su ciclo vital dura entre 4 y 6 semanas. Es importante conocer que estas especies dan una sola generación anual o dos en condiciones favorables a 18 – 20ºC de temperatura y 70% de humedad. Son insectos que se alimentan especialmente de la grasa en descomposición mudas y desechos de las escuadras anteriores.
Estos coleópteros evolucionan sobre las grasas en fermentación al mismo tiempo que las orugas de una pequeña mariposa de género Aglossa ( A. pinguinalis ). Estos lepidópteros viven con mucha frecuencia en las cuevas, las bodegas, las plantas bajas deshabitadas o utilizadas como almacenes de alimentos. Revolotean al amanecer desde la mitad de junio hasta septiembre. Las hembras hacen la puesta en varias veces, en los productos de origen animal olvidados. El olor rancio de las grasas descompuestas las atrae poderosamente. Desaparecen en el cuerpo y se alimentan un mes largo, después salen y se transforman en crisálidas durante 20 días en un capullo formado de restos diversos. La temperatura provoca su eclosión si es suave o la retarda hasta la primavera siguiente en caso contrario.
Después de la fermentación butírica de las grasas aparece la fermentación caseica de los restos proteicos. En estos momentos, son atraídas las mismas moscas que pueden acudir al producirse la fermentación del queso o del proceso del secado del jamón: la especie más importante es la Piophila casei , con un ciclo vital de unos 30 días. En este momento podemos encontrar otras grupos de dípteros como Fannia scalaris, F. canicularis, F. incisurata , así como drosofílidos, sépsidos y esferocéridos.
Entre los coleópteros hace su aparición la especie ( Necrobia. violacea) con las mismas preferencias nutritivas que Piophila casei ; el ciclo vital dura aproximadamente entre 25 y 35 días.
El siguiente proceso en aparecer es la fermentación amoniacal. En este periodo van a visitar el cadáver los últimos grupos de moscas pertenecientes al género Ophira ( O. leucostoma, O. cadaverina y O. antrax ) y al grupo de los fóridos ( Triphleba trinervis, T. hyalinata, T.opaca, Diploneura abdominalis, Prora aterrina, etc). Estos grupos de moscas viven habitualmente en nidos de pájaros, madrigueras de pequeños mamíferos, habitáculos de insectos sociales, etc. Y se nutren a expensas de los restos alimenticios, excrementos o residuos orgánicos de sus hospedadores.
Formando parte de esta escuadra encontramos a los coleópteros necrófagos por excelencia. Especies como Necrophorus humator, N. vespilloides y N. vestigator , Necrodes littoralis y Silpha obscura, son comunes en los cadáveres en avanzado estado de descomposición.
Pertenecientes a la familia de los estafilínidos aparecen las especies Coprophilus striatulus, Omalium rivulare y Creophilus maxillosus ; y entre los histéridos miembros de los géneros Hister ( H. bimaculatus, H. unicilor, H. ignobilis ) y Saprinus ( S. semipunctatus, S. depresus, S. semistriatus ).
Es curioso señalar que Omalium rivulare aparece en invierno, dato que puede resultar muy significativo en una investigación.
Han pasado ya más de 6 meses y entramos en la etapa de Desaparición de los restos con el cadáver prácticamente seco o con un grado de sequedad bastante importante; en este momento aparecen en el cadáver verdaderas masas de ácaros, generalmente de tamaño microscópico, que se cuentan por millares de individuos. Pertenecen a ocho o diez especies no bien conocidas. Los más estudiados son los que pertenecen al grupo de los tiroglífidos ( Tyroglyphus siro). En ocasiones pueden ser observados en el jamón muy seco, cecina u otros productos secos o ahumados.
Tras la desaparición de los ácaros el cadáver ya está completamente seco.
Hacen entonces su aparición una serie de coleópteros que van a alimentarse de los restos de pelo, piel, uñas, etc., pertenecientes a los géneros Dermestes (D. maculatus), Attagenus (A.verbasci), Rhizophagus, etc. ; también vuelven a aparecer algunas especies de derméstidos que ya habían aparecido en etapas anteriores. Aparecen también algunos lepidópteros con los mismos hábitos alimenticios en estado larvario: Aglossa caprealis, Tineola bisselliella, entre otros. A partir de 1-1,5 años de la muerte, en el cadáver no quedan más que escasos restos orgánicos, huesos y en su entorno restos de los artrópodos que lo han visitado. En este momento hacen su aparición tres especies de coleópteros muy característicos que se alimentan a base de estos residuos, Ptinus brummeus, Trox hispanus y Tenebrio obscurus.
Pero no todos los cadáveres aparecen en tierra, pues frecuentemente aparecen cadáveres sumergidos en agua, tanto dulce como salada. La fauna cadavérica hídrica a la que hace mención por primera vez Raimondi y Rossi en 1888, no es conocida como la fauna terrestre, debido a la dificultad que entraña su estudio.
Ya hemos hablado anteriormente de la importancia de la temperatura a la hora de la determinación del intervalo postmortem, pero existen otros factores importantes que hay que tener en cuenta aparte de la temperatura, como el fenómeno de pedantismo y canibalismo entre los insectos; una particularidad que no hay que dejar de tener en cuenta en entomología tanatológica es la existencia de insectos predadores, como hormigas y avispas, que en ocasiones capturan y destruyen las larvas de dípteros que se desarrollan en un cadáver, y al no quedar sino vestigios de las mismas, pueden mover a confusión o a interpretaciones erróneas.
Más de una vez nos hemos visto en la imposibilidad de hacer acopio de larvas a partir de cadáveres de animales, cuando éstos se encontraban situados en lugares donde abundaban las hormigas.
Desde este punto de vista, el fenómeno más interesante es el canibalismo existente entre larvas de especies vecinas que se encuentran en un momento determinado en un mismo lugar. Por ejemplo, las larvas de Sarcophaga carnaria pueden convivir con las de Lucilia , pero en un momento determinado, si escasea el alimento, éstas últimas pueden ser devoradas por las de Sarcophaga .
Todos los elementos citados anteriormente, junto con algunos otros, habrán de ser tenidos en cuenta por el experto para así poder ofrecer conclusiones más fiables a la hora realizar un informe para datación de la muerte mediante la entomología.
El levantamiento del cadáver.
Es la búsqueda meticulosa y ordenada de todas las pruebas medicas en torno al cadáver que el medico forense realiza en el lugar en que es hallado el cuerpo.
En términos generales, puede decirse que el medico asiste a la escena del crimen por tres objetivos:
a.) Para confirmar o descartar la muerte
b.) Para establecer la hora de la muerte
c.) Para ayudar a establecer la menara de la muerte
Estos objetivos, a su vez norman las fases del trabajo del medico en dicha situación:
a.) Examen externo del cadáver
b.) Examen de las ropas del cadáver
c.) Examen del lugar y de los alrededores

a.-) Examen externo del cadáver.
En primer termino, comprobara los signos de la muerte: silencio en focos de auscultación cardiaca y ausencia de columna aérea en la auscultación sobre orquilla esternal y en la prueba de la superficie brillante ante los orificios nasales; inmovilidad y flacidez de los miembros, con ausencia de reflejos; inmovilidad y dilatación de pupilas con opacidad de la cornea; ausencia de halo inflamatorio en quemaduras producidas sobre los costados del tronco, etc.
En segundo término buscara indicios sobre la hora de la muerte, como es la cronología en los signos citados, o en los fenómenos cadavéricos que puedan ya estar presentes (enfriamiento corporal por termómetro en el recto, distribución de la rigidez, distribución y carácter modificable o no de loas livideces cadavéricas, etc.)
En tercer término buscara signos de violencia sobre el cuerpo mediante la determinación y verificación de:
1. Actitud y posición en que fue hallado (con una cuerda alrededor del cuello, con mordazas, ataduras, distancia del arma empleada con relación al cadáver, espasmo cadavérico)
2. Tipo y localización de traumatismos,
3. Tipo de localización y forma de manchas

b.-) Examen de ropas del cadáver.
En primer termino, el medico establecerá si las ropas estaban desordenadas o interesadas o no por el agente traumático empleado, y si hay coincidencia entre los traumatismos y las perforaciones o desgarros en las mismas.
En segundo término es importante determinar si el medio lesivo fue aplicado sobre ropas o trapos que sirvieran de protección a la piel.
En tercer término debe establecerse la localización, forma, trayecto y cuantía aproximada de manchas de líquidos orgánicos.


c.-) Examen del lugar y los alrededores.
Al medico forense interesa:
1.Estado de desorden de muebles y objetos, que sugiera lucha y por tanto posible homicidio.
2.Posición y estado de espejos próximos al cadáver, que por tener salpicaduras de sangre, sugieran en muerte por arma blanca, que la victima estuvo al frente al mismo al inferirse las heridas, como suele ocurrir con os suicidas.
3.Distancia del agente empleado en relación con el cadáver, que admita o descarte la posibilidad se suicidio o muerte accidental.
4.Distribución de manchas de sangre, que permitan reconstruir posición y movimientos de la victima, la forma en que fue herida, el tiempo posible de sobrevida y la hora de la muerte
5.Existencia de medicamentos que orienten hacia enfermedad o personalidad del fallecido
6.Existencia se sustancias tóxicas, como plaguicidas o algún otro material evidentemente toxico el cual halla sido la causa del deceso.
La importancia del levantamiento del cadáver mas que todo radica que según el tiempo que tenga de haber fallecido el cadáver se podrán determinar las causas del deceso en la escena del crimen.
Es efectuada por el medico forense y su basamento legal se encuentra establecido en el C.O.P.P. en los artículos 202, 203, 205, 209 y en el código de instrucción medico forense en sus artículos comprendidos en la sección segunda.
Importancia medico-legal.
La importancia del levantamiento del cadáver más que todo radica que según el tiempo que tenga de haber fallecido el cadáver se podrán determinar las causas del deceso en la escena del crimen.
¿Quién lo efectúa?
La autopsia el patólogo y el levantamiento del cadáver el médico forense.
Base legal (Código Orgánico de Procedimiento Penal, Código de Instrucción Médico Forense).
Su basamento legal se encuentra establecido en el C.O.P.P. en los artículos 217, 220, 221, 224 y en el Código de Instrucción Médico Forense en sus artículos 77 al 106 comprendidos en la sección segunda.
La autopsia o necropsia.
La palabra Autopsia deriva el griego Autos “uno mismo” y Opsis “vista”, en un sentido literal significa vista de uno mismo u observación por si mismo. Desde el punto de vista médico significa el examen de un cadáver, la apertura de sus cavidades, estudio de sus vísceras, para saber el estado de las mismas modificadas por la enfermedad ó por otras causas y en general conocer la causa de la muerte.
La autopsia como acto médico se practica en todo el mundo, reviste un carácter obligatorio en ciertos países, pero en América Latina y en particular en Venezuela no existe una legislación precisa al respecto, situación que crea problemas de índole hospitalario, sanitario y por que no, humanos. Salvo los casos que revistan carácter médico legal los cuales si son de obligatoriedad para la práctica de dicho acto médico, todos aquellos pacientes fallecidos ameritan que el familiar exprese por escrito el consentimiento, lo cual es muchas veces imposible, perdiéndose de esa forma una oportunidad de estudio que sería de gran utilidad para todos. Una necropsia es una examinación post-mortem realizada sobre un animal. Es un término que no se emplea al referirse a seres humanos.
Técnicas de la autopsia.
Diferentes técnicas se utilizan en la práctica de dicho acto médico, todas en fin persiguen el mismo resultado, lo importante es efectuarlo en forma metódica, completa y descriptiva, no olvidando de que una autopsia mal hecha no se reconstruye jamás. Si el operador procede con método difícilmente se le pasará por alto algún detalle.
La autopsia médico legal debe ser lo más completa que se pueda, permitiendo encontrar la causa de la muerte, si obedeció a homicidio, suicidio, accidente, determinación de la fecha del fallecimiento y lógicamente la identificación. Una expresión muy acertada sería de que la autopsia forense debe hacer hablar al cadáver.
El Código de Instrucción Médico forense es el que rige y dicta las normas de experticia médico legal, es viejo pues data de 1878, contiene artículos anacrónicos para nuestros días, pero está vigente. Los artículos 77 al 106 se relacionan con los procedimientos después de la defunción.
Creo importante comentar sobre el contenido del artículo 77. Dice textualmente: Cuando los individuos que han sufrido violencias fallezcan a consecuencia de ellas, el Juez decretará la Autopsia, a menos que ocasionada la muerte por un accidente, los médicos puedan declarar con certeza sobre el hecho.
El ejemplo clásico es el del obrero de la construcción que cae de un andamio en el 5to piso, ante la mirada de numerosos testigos. El médico forense constata las múltiples fracturas, certifica la muerte, estando ajustado al texto de dicho artículo 77. El caso se codifica como una muerte por accidente de trabajo, con las consiguientes indemnizaciones. Si la autopsia fuese practicada y se encontrase una miocarditis crónica, un infarto cardíaco ó cerebral, las repercusiones legales y sociales serían totalmente diferentes, ya que esa enfermedad fue la causante del episodio trágico. Caso similar sería si se constata un estado de alcoholemia capaz de determinar la pérdida de equilibrio. Hago estas anotaciones para remarcar la importancia una vez más de insistir en la práctica de la autopsia, aún existiendo una causa aparente de muerte.
Es de suma importancia el ambiente físico donde se efectúa la autopsia. Si partimos del principio de que dicho procedimiento forma parte del secreto sumarial, no debe ser presenciado sino por las personas legalmente autorizadas para ello. Desafortunadamente no existen en el país, morgues forenses como tales, se utilizan los servicios de patología de los diferentes hospitales, con los problemas que ello puede acarrear. Uno de esos problemas sería la presencia de personal hospitalario, médico ó técnico en el área de trabajo, se filtra información muchas veces sin intención perjudicando las investigaciones que a posteriori puedan los organismos policiales y judiciales intentar.
En cuanto a equipamiento, el problema no difiere mucho. Muchas veces y es la mayoría, se utilizan los recursos hospitalarios ó eventualmente Universitarios, laboratorios, rayos X etc. Se entiende con ello de que ésta rama de la medicina ha tenido poco desarrollo, poco apoyo y por ende poca motivación. En un futuro esperamos que tal situación cambie en beneficio de una mejor administración de la justicia, mediante el aporte de una medicina legal más científica, más técnica y más confiable.
Tipos de autopsia.
Existen tres categorías de autopsias y, por tanto, deben contabilizarse como tales en las estadísticas de actividad: autopsias clínicas, autopsias fetales y autopsias judiciales.
a) Autopsias clínicas: son las autopsias de pacientes que fallecen por «causas naturales» o por una enfermedad. La autopsia confirma o, en su caso, determina el padecimiento fundamental, las alteraciones secundarias al mismo y aquellas otras derivadas del tratamiento, describe los hallazgos accesorios asintomáticos, silentes clínicamente, e investiga la causa de muerte. Este tipo de autopsias las realiza un médico anatomopatólogo (art. 1.3 de la Ley 29/1980 (22) y art. 3.1 del Real Decreto 2230/1982 (7), sobre autopsias clínicas).
Las autopsias clínicas, según su procedencia, pueden ser:
· De pacientes ingresados en el propio hospital: autopsias clínicas hospitalarias, desglosadas por Unidades o Servicios. A efectos de estadística hospitalaria, la autopsia clínica debe asignarse al Servicio de procedencia y al médico responsable, independientemente del médico que solicita la autopsia y del Servicio al que esté adscrito.
· De pacientes no ingresados en el propio hospital (Urgencias, Hospitalización Domiciliaria, Centros de Salud/domicilios) o de pacientes provenientes de otros hospitales: autopsias clínicas extrahospitalarias.
b) Autopsias fetales: Son las practicadas a los fetos fallecidos antes de nacer. Los criterios para establecer lo que es “autopsia fetal” no son homogéneos en los hospitales, lo cual dificulta, una vez más, comparar cuantitativamente la actividad de este tipo de autopsias. Sería deseable alcanzar un consenso para delimitar en los fetos lo que corresponde a biopsia y lo que es autopsia, aunque ambos campos se engloben dentro de una Unidad de Patología Fetal donde se estudien todas las muestras biológicas fetales por un patólogo perinatal dentro de un equipo multidisciplinar.
Algunos criterios de autopsia fetal:
· Criterio biológico: el período fetal, según criterios biológicos, comienza a partir de la 10 semana de gestación, cuando finaliza, a su vez, el período embrionario.
· Criterio temporal: a partir del segundo trimestre de gestación. El segundo trimestre de gestación comienza a partir de la 12 semana de la fecha de fertilización, pero esta fecha corresponde a la 14 semana desde el primer día del último período menstrual normal (fecha menstrual), que es como se valora habitualmente la edad gestacional. Si se aplicara, pues, este criterio temporal, habría que considerar autopsias fetales, a aquellas autopsias de fetos a partir de la 14 semana de gestación.
· Criterio de viabilidad: las muertes fetales tempranas (menos de 22 semanas de gestación, de 500 g o menos) corresponden a fetos que no son viables. Son, pues, abortos, siguiendo los criterios de la OMS y del Ministerio de Sanidad y Consumo, y deberían, por tanto, considerarse como biopsia o patología quirúrgica. La autopsia fetal haría referencia, según este criterio, a la practicada a un feto muerto en la fase fetal intermedia y en la fase fetal tardia.
La Ley 42/1988 regula la donación y utilización de embriones y fetos humanos o de sus células, tejidos u órganos.
Definiciones de la O.M.S.:
· Muerte fetal es la muerte anterior a la completa expulsión o extracción de su madre de un producto de concepción, con independencia de la duración del embarazo; la muerte es indicada por el hecho de que después de dicha separación, el feto no respira ni muestra ninguna otra evidencia de vida, tal como latido del corazón, pulsación del cordón umbilical o movimiento apreciable de los músculos voluntarios.
· Muerte fetal temprana (aborto): todas las muertes de fetos de menos de 22 semanas de gestación (corresponden aproximadamente a un peso de 500 g o menos). La duración de la gestación se mide desde el primer día del último perídodo menstrual normal. Se considera feto viable aquel que tiene un peso al nacer igual o superior a 500 g Si tiene menos de 500 g, se considera aborto.
· Muerte fetal intermedia: fetos muertos con 22 o más semanas completas de gestación, pero menos de 28 (su peso suele estar comprendido entre 500 y 1.000 g).
· Muerte fetal tardia: muertes fetales con 28 semanas completas de gestación o más (el peso fetal es mayor de 1.000 g). El Ministerio de Sanidad y Consumo (Subdirección General de Epidemiología) considera fallecimiento fetal tardio la muerte de un feto con seis o más meses de gestación (24 semanas o más).
· Aborto es la expulsión o extracción de su madre de un feto o embrión de menos de 500 g de peso o 22 semanas de gestación (muerte fetal temprana) o cualquier otro producto de gestación de cualquier peso y específicamente determinado (ejemplo: mola hidatidiforme), independientemente de la edad gestacional y si hay o no evidencia de vida o si fue espontáneo o provocado.
· Nacido vivo es la expulsión completa o la extracción de su madre de un producto de concepción, independientemente de la duración del embarazo, y, el cual, después de dicha separación, respira o muestra cualquier otra evidencia de vida, tal como, latido del corazón, pulsación del cordón umbilical o movimiento apreciable de los músculos voluntarios, aparte de que se haya cortado o no el cordón umbilical o la placenta permanezca unida». Hay que tener en cuenta que, en España, para los efectos civiles, «sólo se reputará nacido el feto que tuviera figura humana y viviere veinticuatro horas enteramente desprendido del seno materno» (artículo 30 del Código Civil). A partir de 1975 el concepto estadístico de defunción ha incorporado a los nacidos con vida fallecidos durante las primeras 24 horas, adoptando el criterio de defunción recomendado por la OMS. Por tanto, por defunción se entiende el fallecimiento de todo ser humano nacido vivo. Además, los nacidos vivos son pacientes del hospital y pertenecen, por tanto, en caso de fallecimiento a la categoria de «autopsias clínicas». Por otra parte, cuando se trata de la expulsión de más de un producto de la concepción (nacimiento múltiple), cada uno constituye un acontecimiento separado, ya sea un nacimiento vivo o una defunción fetal.
En el traspaso de funciones y servicios de la Administración del Estado a las Comunidades Autónomas en materia de Sanidad, se encuentran las derivadas de la Aplicación del Reglamento de Policía Sanitaria Mortuoria (véase referencias en la web en los apartados anteriores), regulado por el Decreto 2263/1974 de 20 de julio, que contempla:
· Toda clase de prácticas sanitarias sobre cadáveres, tales como obtención de piezas anatómicas, tejidos, órganos, así como la conservación temporal, embalsamamiento, prácticas de tanatopraxia, estética y modelado.
· Las condiciones técnico-sanitarias que deben reunir las empresas funerarias de carácter público o privado en los trabajos que realizan y medios que emplean para el transporte nacional o internacional de cadáveres, féretros e incineraciones.
· Las normas sanitarias que han de cumplir los cementerios municipales, supramunicipales y privados, y demás lugares de enterramientos autorizados.
· Las normas sanitarias en el tratamiento de los restos cadavéricos.
· La función inspectora sanitaria.
La interrupción voluntaria de embarazo (IVE) en España se encuentra despenalizada en los tres supuestos siguientes, según la Ley Orgánica 5 de julio 1985, núm. 9/85, de Reforma del Artículo 417-Bis del Código Penal (BOE 166, de 12 de julio de 1985) (41).
· Primer supuesto: «Riesgo para la salud física o psíquica de la embarazada».
· Segundo supuesto: «Que el embarazo sea consecuencia de un hecho constitutivo de delito de violación del artículo 429, siempre que el mencionado hecho hubiese sido denunciado».
· Tercer supuesto: «Presunción de que el feto habrá de nacer con graves taras físicas o psíquicas». En este tercer supuesto se incluyen los casos de madre VIH positiva.
Autopsias judiciales o médico-legales: Las sometidas a la jurisdición forense, independientemente de la procedencia (hospitalaria o extrahospitalaria). El principal objetivo de la autopsia judicial es establecer la causa de muerte, muchas veces en circunstancias violentas, extrañas o poco claras, sospechosas de criminalidad (Ley de Enjuiciamiento Criminal, art. 340, 343 y otros). Este tipo de autopsias las realiza un médico forense. El art. 343 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal dice que «en los sumarios a que se refiere el artículo 340 (por muerte violenta o sospecha de criminalidad), aun cuando por la inspección exterior pueda presumirse la causa de la muerte, se procederá a la autopsia del cadáver por los médicos forenses, o en su caso por los que el juez designe, los cuales, después de escribir exactamente dicha operación, informarán sobre el origen del fallecimiento y sus circunstancias».
Las autopsias médico-legales están reguladas por la Ley de Enjuiciamiento Criminal, el Reglamento Orgánico del Cuerpo Nacional de Médicos Forenses y el Reglamento de los Institutos de Medicina Legal (42-47).
En la práctica es el “certificado de defunción” lo que delimita la «autopsia clínica» y la “autopsia médico-legal”. Aunque legalmente, en las autopsias clínicas, “el informe de la autopsia, remitido por el Servicio de Anatomía Patológica al Médico de cabecera o, en su caso, al Jefe del Servicio correspondiente, servirá para extender el certificado médico del fallecimiento, que deberá reunir los requisitos legalmente establecidos al efecto” (Art. 3.1 de la Ley de Autopsias Clínicas (22) y 6.5 del RD sobre Autopsias Clínicas (7), en la práctica ésto no es así, de manera que a los fallecidos que no se les extienda el “certificado de defunción”, se les practicará la autopsia médico-legal, a no ser que el médico forense intervenga como médico en funciones del Registro Civil extendiendo dicho certificado de defunción, o realice un informe, tras la apertura de diligencias judiciales, sin necesidad de practicar la autopsia.
Basamento legal (Código Orgánico Procesal Penal, Código de Instrucción Médico Forense).
Su basamento legal se encuentra establecido en el C.O.P.P. en los artículos 217, 220, 221, 224 y en el Código de Instrucción Médico Forense en sus artículos 77 al 106 comprendidos en la sección segunda.
Diferencias.
Existen básicamente dos tipos de autopsia, la clínica y la forense. Se define como autopsia clínica aquella que se practica en un cadáver cuya causa de muerte es alguna enfermedad congénita o adquirida, siempre que ésta no sea tipificada como del grupo de las enfermedades profesionales.
La autopsia forense es la que se practica en un cadáver cuya causa de muerte es desconocida, que obedece a violencias, accidentes, impericia en procedimientos terapéuticos y en general todos aquellos casos donde se presuma culpabilidad.
El certificado de defunción.
Este documento lo expide el prefecto de municipio en donde se encuentre la residencia del fallecido, el levantamiento del acta de defunción la puede ser cualquier persona, familiar, amigo vecino del fallecido, en el presente documento se colocara en forma clara y especifica la causa de la muerte del individuo, el nombre de la persona que expuso la muerte, el nombre del fallecido además de otros datos de identificación personal y familiar del muerto.

Hay que tomar en cuenta que la persona que expone sobre la muerte de otra debe tener el correspondiente examen médico en donde antes se la halla diagnosticado la enfermedad o en su defecto el correspondiente examen forense en caso de que haya sido muerte súbita, el cate de defunción reposara en un libro de defunciones que se encuentra en la prefectura a fin de que cualquier interesado pueda obtener cualquier información que necesite.

El certificado de defunción es como un acta de nacimiento pero esta es de muerte.

Podemos decir que se presenta un caso de un individuo que muere súbitamente y que por no haber sido visto por un médico anteriormente y sin haber recibido auxilio en los momentos de la muerte, interviene la autoridad municipal, haciendo el correspondiente levantamiento del cadáver y ordenado la práctica de la autopsia a los médicos legalistas a fin de comprobar cuál fue la causa determinante de la muerte; y de esta manera expedir el certificado de defunción indispensable, según las disposiciones de la ley, para proceder a al inhumación del cadáver.

Hay que conocer que muchas persona se dedican a la tarea de expedir certificados de defunción falsos entonces decimos que esta acción esta llena de inmoralidades, ya que este certificado muchas veces es falto de veracidad, pues nadie puede afirmar como cierto algo que no le consta, y menos con los caracteres solemnes de un profesional que está autorizado por la ley para ejercer la medicina. Y a parte la elástica moralidad profesional que revela quien así procede, muchas veces, pude hacerse instrumento inconsciente de complicidad en un delito, cuando, no obstante el certificado médico, llegue a comprobarse que la causa de muerte fue un envenenamiento.